Las avalanchas no son solamente el resultado de la fatalidad.
El riesgo nulo no existe
una parte de riesgo, por muy pequeña que sea, sigue estando siempre presente...
Para practicar con la mayor seguridad hay que ser capaz de:
1. evaluar ese riesgo
2. administrar ese riesgo
Se llega así a un «riesgo residual» o «riesgo aceptable o razonable»
Se puede resumir la gestión que permite alcanzar este resultado en cinco puntos que son las reglas fundamentales de la prevención. Son sencillas y accesibles a cualquier practicante suponiendo que tenga la voluntad de aplicarlas.
1. Informarse: del Boletín de Riesgo de Avalanchas y ante organismos y profesionales de la montaña (encargados de pistas, socorristas, guías, monitores de esquí...)
2. Respetar las consignas y los claros consejos que vengan de esos
organismos o de esos profesionales.
3. Llevar los equipamientos de seguridad indispensables (ARVA, pala, sonda,
botiquín...) y dominar eficazmente su utilización.
4. Adoptar los grandes principios de progresión que permiten reducir el riesgo
(están enumerados en la parte «Administre el riesgo» a través de las 10 reglas de oro)
5. Intentar conocer la nieve. Es la base de un acercamiento sano a todas las
actividades que se llevan a cabo en la nieve. No hay edad para aprender a conocerla (de 7 a 77 años).